Con los pies
firmemente plantados sobre la tierra, con la mirada puesta en el lejano
horizonte de la patria, con la mano puesta sobre el corazón, musitemos
fervorosamente la siguiente promesa:
“Somos estudiantes mexicanos, somos
sudcalifornianos. Por los sacrificios que hicieron nuestros mayores, por las
generaciones de maestros que nos han antecedido, por sus vidas ofrendadas en
el altar de la patria, prometemos ser ciudadanos siempre dignos y humildes;
conservando la herencia de honor, de valor y de progreso que nos han legado.
Prometemos, asimismo poner nuestro empeño personal a lo largo de nuestra
formación docente, enalteciendo y honrando la escuela que nos recibe cada
mañana, dando sentido a nuestras vidas y perfilando nuestro futuro profesional.
Prometemos por último ser siempre muy mexicanos y muy sudcalifornianos”.
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